Sin duda, todos contribuimos activamente a hacer realidad nuestra universidad con nuestros impuestos. Y algunos -como es mi caso- nos sentimos inmensamente afortunados por trabajar en la Universidad. Y no es para menos. La Universidad ha sido siempre el motor y el referente del cambio y de las transformaciones sociales; de la innovación y los avances tecnológicos; del desarrollo social y cultural. Esa es la Universidad en la que he creído siempre y en la que sigo creyendo y la que voy a defender como contribuyente, como profesor de Universidad y en cualquier responsabilidad que pueda ocupar.
Es un hecho innegable que nuestra sociedad ha cambiado profundamente en los últimos años y sigue cambiando a gran ritmo. Y también es cierto que la Universidad esta viviendo con especial intensidad esa transformación. Con la definición de una nueva estructura de las enseñanzas se están dando pasos decisivos para la plena participación de nuestro sistema universitario en el espacio europeo de educación superior y para ser capaz de dar respuesta a las nuevas necesidades profesionales, sociales y culturales; este cambio tiene que hacer posible una universidad socialmente más responsable y comprometida, una universidad protagonista del nuevo modelo de crecimiento y la modernización de nuestro país.
Estamos en un modelo de universidad que no excluye a nadie y todos son necesarios independientemente de tus recursos económicos y características personales. Invertir en conocimiento es invertir en personas. Esta sociedad no se puede permitir el lujo de prescindir de nadie y debe garantizar la igualdad de oportunidades. Por ello ha sido muy importante y lo va seguir siendo la política de becas tanto en número como en cuantía tal y como lo viene haciendo el gobierno de España. Y también han sido muy importantes las políticas de integración con todos los colectivos. Un buen ejemplo puede ser el referido a las personas con discapacidad. Hace años nuestro sistema educativo aposto por la plena integración de las personas con discapacidad. Estos alumnos están llegando ahora a las aulas universitarias; cada vez es mayor el número de personas con discapacidad que acceden a la Universidad; ésta debe poner los recursos y los medios necesarios para facilitar esa efectiva incorporación de todo tipo de alumnos.
El Gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero ha situado la I+D+i en el centro de sus prioridades, lo que ha quedado reflejado en un aumento sostenido y sin precedentes de las partidas presupuestarias, con inversiones que nos están permitiendo avanzar hacia la convergencia europea. Junto al aumento de recursos, se ha promulgado el Estatuto del Personal Investigador en Formación, se han puesto en marcha nuevos instrumentos y líneas de financiación -en el marco del Programa Ingenio 2010- y se ha aprobado un nuevo Plan Nacional de I+D+i (2008-2011). Todo ello ha venido acompañado de medidas encaminadas a eliminar trabas burocráticas y lograr una mayor eficiencia y eficacia en la gestión.
Sin duda todos queremos que nuestro sistema universitario este entre los mejores. Para ello, como socialista, tengo claro que nuestras universidades han de avanzar en el camino de la calidad y la excelencia docente e investigadora, mejorar su posición internacional en creación y transferencia del conocimiento, aumentar su contribución a la competitividad a través de la formación y la innovación.
Por todo ello, resulta especialmente detestable el permanente espectáculo regional; casi todos los días podemos encontrar noticias en los medios de comunicación en las que el gobierno de la Comunidad Autónoma se empeña en mantener una contradictoria y pobre defensa de la Universidad pública frente a la privada.
Sin duda, tenemos motivos para el optimismo. Yo los tengo con creces. Por lo que vivo diariamente en las aulas, en los seminarios, en las bibliotecas, en los laboratorios, en los grupos de investigación y en muchos más espacios universitarios estoy convencido de que lograremos entre todos que nuestras universidades y centros de investigación estén entre los mejores del mundo y conducir al sistema universitario e investigador español a situarse entre los diez mejores del mundo por su excelencia docente e investigadora y su equidad.
Conrado Navalón Vila
Candidato del PSOE al Congreso de los Diputados.